
Por: Eugenia Correa, el 25 de junio de 2009, 08:43 AM
Hasta el siglo XV sólo los reyes eran dignos de llevar diamantes como símbolo de su fuerza. Sin embargo, a través de los siglos el diamante adquirió su condición de regalo esencialmente identificado con el amor. Desde tiempos remotos, los diamantes han sido asociados con el romance y la leyenda. La misma palabra diamante proviene del griego adamas que significa inconquistable y hace referencia a la eternidad del amor. Los griegos también creyeron que el fuego del diamante reflejaba la constante llama del amor.
Para millones de personas en todo el mundo, ese fuego, misterio y magia, la belleza y el romance que se desprenden del brillo de un simple solitario expresa todo lo que el corazón siente pero que las palabras no pueden manifestar. La tradición de las sortijas de compromiso con diamantes nació hasta el año 1447, cuando el Archiduque Maximiliano de Austria, le regaló a María de Borgoña, una sortija de diamantes. La razón por la que las mujeres los llevan en el dedo anular de la mano izquierda data del tiempo de los egipcios, ya que estos creían que la vena amoris, vena del amor, iba directamente desde el corazón hasta la punta del dedo anular de esa mano.
Los cuatro factores más importantes de un diamante:
Los cuatro factores usados para medir la calidad del diamante son corte, color, quilataje y claridad. Estos criterios han sido utilizados para dar parámetros y evaluar la compra de diamantes. La naturaleza dicta las características del color, claridad y quilataje, mientras que el corte es influenciado directamente por la mano del joyero. Aunque las cuatro "C´s", como se les llama en el argot de los joyeros, proveen lineamientos científicos para evaluar la calidad de la piedra, éstos no necesariamente miden la belleza de un diamante.
Corte.
Se refiere a los ángulos y proporciones que un joyero crea y transforma en un diamante pulido. El corte de un diamante requiere gran habilidad y entrenamiento. El joyero deberá pulir las pequeñas superficies conocidas como facetas sobre el diamante áspero. Un diamante con buen corte reflejará la luz interna de una faceta a otra, dispersándola en la parte superior de la piedra.
El corte también se refiere a la forma del diamante, los hay de las siguientes formas: redondo- el más brillante de todas las formas-, esmeralda, corazón, marquesa, pera, oval y de princesa.
Color.
La mayoría de los diamantes aparecen en un blanco hielo, pero muchos de ellos tienen pequeños destellos de color. Los diamantes son calificados en una escala de color establecida por el Instituto Gemeológico de América, Gia por sus siglas en inglés, clasificando de la D (incoloro) hasta la Z.
Los diamantes incoloros son extremadamente raros y por eso muy valiosos. Sin embargo en lo que confiere al mejor color para determinar la belleza de un diamante no existen reglas.
Quilataje.
Es confundido muchas veces con el tamaño a pesar de que es actualmente una medida de peso. El corte de un diamante puede hacerlo parecer más grande o pequeño que su peso actual.
Un quilate es equivalente a 200 miligramos y puede dividirse entre 100 puntos. Un quilate de 0.75 es lo mismo que 75 puntos o 3/4 de quilate del diamante. El término quilate es un derivativo de la palabra algarroba. Las semillas algarroba que son sorprendentemente uniformes en su peso, fueron usadas como referencia para el peso del diamante en antiguas civilizaciones. Una algarroba era equivalente a un quilate.
Claridad.
Los diamantes tienen sus defectos naturales. Estas pequeñas fallas o inclusiones son formadas por minerales o fracturas mientras el diamante se está formando.
Cuando la luz entra al diamante éste se refleja y se refracta hacia fuera. Si hay algo que disturbe el flujo de la luz del diamante como una inclusión, una proporción de luz reflejada se perderá.
La mayoría de las inclusiones no son visibles a simple vista, sólo a través de una magnificación de la piedra. Las inclusiones son clasificadas en una escala de perfección o claridad que califica desde FL (flawless) - no hay características visibles dentro de la magnificación- hasta las características visibles a simple vista. Éste método de clasificación califica a los diamantes en su tamaño, naturaleza y posición de las fallas de origen y requiere del asesoramiento de un ojo experto.
Todo esto ayuda a determinar el valor en el mercado de un diamante, aunque por supuesto, en lo que a anillos de compromiso se refiere el valor mayor es su significado sentimental. Se dice que muchas mujeres no se resisten a una "piedra" de estas, y que el tamaño sí importa, aunque en gustos se rompen géneros. También la forma de entregarlo se ha vuelto una verdadera proeza para los novios, una escucha historias verdaderamente locas o arriesgadas en que los novios declaran sus deseos de "pasar el resto de la vida" con una chica, para muchas la originalidad de este acto es más importante que el valor real del anillo.
Para ti ¿qué tan importante es el anillo de compromiso? ¿Qué te importa más su tamaño o su significado?
lauraopt
A mi me dieron un diamante y no me case con esa persona,la tradicion dice que tienes
que regresar el anillo si se rompe el compromiso,el no lo acepto. Mi esposo me dio un
dije Swarovski de corazon.
Publicado el 31 de julio de 2009, 06:32 PM
ilmy1977
Mira a hace un mes me dieron mi anillo de compromiso, es un anillo pequeño con un
diamante hermoso, mi prometido me lo entrego con todo su amor y por supuesto q acepte
ser su esposa...
Publicado el 31 de julio de 2009, 06:28 PM
ancrisua
A mi si me gustaría que me regalaran uno para sellar un compromiso de amor. Suy muy
romántica.
Publicado el 31 de julio de 2009, 06:24 PM
susivo.santog
claro yo estoy deacuerdo con eso de que mas valor tiene la forma y el tiempo que se
toma el novio para poder presentar el anillo a la novia que el valor del anillo.
calro que tambien cuenta. saludos.
Publicado el 31 de julio de 2009, 06:19 PM
mvliz
Pues cuestion de gustos, no recibi un anillo de compromiso, mucho menos un diamante,
pero afortunadamente soy muy feliz en mi matrimonio, no necesito uno.NO LO DIGO X
CONFORMISTA NO ME GUSTAN LAS JOYA
Publicado el 31 de julio de 2009, 06:04 PM
Editor, Estudié literatura y llevo casi 3 años siendo editora de una
revista de viajes y moda que se llama Swishy. Editar revistas
es una cuestión de adrenalina, siempre trabajas contra el
tiempo; aunque si yo fuera Jack Bauer varias bombas hubieran
explotado.
Siempre he pensado que si no hiciera lo que hago vendería
billetes de lotería.
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